Lo que te cuento a continuación no es “solo” mi biografía, sino un viaje vital y profesional inseparables.
Cada vivencia personal ha sido un movimiento en mi negocio, y cada paso de mi negocio me ha mostrado un trabajo interno que necesitaba atender. Y eso es algo que sigue a día de hoy.
Mi camino con Savia de Oro no puede separarse del mi camino de mi vida, porque a medida que yo evoluciono por dentro, mi proyecto se transforma conmigo. Y a la vez, los desafíos de mi emprendimiento me abren puertas para madurar, crecer, evolucionar y descubrir nuevas facetas de mí misma.
Por eso mi historia es tanto la de una mujer en búsqueda de su verdad como la de una creadora que va dando forma a un negocio con alma. Ambas tramas se tejen juntas, como los hilos de mis telas, hasta llegar a lo que hoy es Savia de Oro.
Hoy miro hacia atrás y comprendo que cada paso, cada caída y cada renacer fueron necesarios. Savia de Oro es el reflejo de mi camino. Es un espacio vivo donde mi arte, mi experiencia y mi alma se unen para inspirar a otras creadoras.
Ya no busco un negocio perfecto, sino un negocio verdadero. Uno que respeta mis ritmos, mi maternidad, mi energía y mi propósito. Y desde esa coherencia, acompaño a otras artistas a recordar también su poder, a crear con alma y a sostenerse a través de la belleza que han venido a compartir con el mundo.
Porque sé que cuando una artista se sostiene en lo interno y en lo externo, su arte florece y se convierte en medicina para el mundo.

Donde tu arte y tu alma construyen un nuevo mundo